La fe cristiana comienza con conocer a Dios. No podemos confiar en alguien que no conocemos. Por eso, antes de estudiar qué es la fe, la Biblia nos enseña quién es Aquel en quien depositamos nuestra confianza.
Las Escrituras declaran que existe un solo Dios verdadero. Él no tuvo principio ni tendrá fin; siempre ha existido y es el Creador de todo cuanto existe.
"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es." — Deuteronomio 6:4
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra." — Génesis 1:1
"Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios." — Salmos 90:2
Este Dios es todopoderoso, santo, justo y fiel. Su poder no tiene límites, conoce todas las cosas y nunca falta a su palabra. Todo lo que promete lo cumple, porque su carácter es perfecto y en Él no hay mentira.
"Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito." — Salmos 147:5
"Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" — Números 23:19
Pero Dios no permaneció distante de la humanidad. Por amor decidió darse a conocer y traer salvación. La Biblia enseña que el único Dios se manifestó en carne en la persona de Jesucristo.
"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne..." — 1 Timoteo 3:16
Juan también afirma que el Verbo, que era Dios desde el principio, se hizo hombre y habitó entre nosotros.
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros..." — Juan 1:14
Por esa razón Jesús pudo decir:
"El que me ha visto a mí, ha visto al Padre." — Juan 14:9
Asimismo, el apóstol Pablo declara que en Jesucristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." — Colosenses 2:9
Después de completar su obra redentora, Dios continúa obrando en la vida de su pueblo por medio de su Espíritu Santo. Jesús prometió que no dejaría solos a sus discípulos, sino que vendría a ellos para morar en sus vidas.
"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre... No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros." — Juan 14:16-18
Por eso, quienes reciben el Espíritu Santo tienen la presencia de Dios habitando en ellos.
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros...?" — 1 Corintios 6:19
El Espíritu Santo también da poder para vivir la vida cristiana y ser testigos de Jesucristo.
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo..." — Hechos 1:8
Conocer quién es Dios nos ayuda a entender por qué podemos confiar en Él. Nuestra fe no está basada en emociones, experiencias o pensamientos humanos, sino en el carácter de un Dios que es eterno, verdadero y fiel. Él creó todas las cosas, se manifestó en Jesucristo para traer salvación y hoy mora en su pueblo por medio del Espíritu Santo.
Por eso, cuando la Biblia nos llama a tener fe, nos invita a poner nuestra confianza en el único Dios verdadero, que nunca cambia, siempre cumple sus promesas y permanece con aquellos que creen en Él.
Comentarios
Publicar un comentario